A continuación verán un decálogo de consejos o mandamientos que posibilitarán vacaciones geniales con los más chiquititos.
No es necesario seguirlos al pie de la letra y pueden adaptarlos a la realidad de su grupo pero la diferencia entre darle importancia a estas reglas y no hacerlo puede ser la diferencia entre un viaje genial y mágico con un sufrimiento agotador.
Cortar Al Mediodía.
Los niños no pueden aguantar el ritmo que significa los kilómetros y kilómetros de recorrido dentro de los parques donde además los estímulos son constantes sumándole al agotamiento físico el mental.
Lo ideal es llegar temprano al parque (minutos antes de la apertura), disfrutar de esas horas matinales con buen clima y baja multitud y sobre el mediodía volver al hotel. Podrán decidir almorzar en el parque y tomarse algunos minutos más o hacerlo directo en el hotel.
Permitan que los más pequeños tomen un lindo baño con bañera llena y traten de convencerlos de que duerman un ratito de siesta (esto puede ser difícil el primer día, luego el cansancio hará todo el trabajo).
Entre 16 y 16,30hs vuelvan al parque, habrán evitado el momento más concurrido y más caluroso del día. Disfrute de las actividades vespertinas, vea el desfile final o el show de cierre coman algo y a dormir.
Esta regla es factible si el hotel está cerca del parque, por ejemplo en el mismo Walt Disney World.
No Desafiar Los Límites.
Cansancio, calor, fastidio, malhumor, capricho, todos los padres conocen esas facetas en los chiquititos.
No combatirlos, dejar que se descarguen, cambiar el clima, regalar un muñeco o comprar una golosina.
Cada minuto de las vacaciones vale mucho como para desperdiciarlo en luchar contra molinos de viento.
Identificar el cansancio y poder tomar un respiro aún en el parque es buena práctica. No es necesario forzar la marcha para cumplir objetivos ambiciosos en cuanto a atracciones o actividades.
El reconocimiento de los límites del chico permite evitar frustraciones.
Usar La Pileta Del Hotel.
Los hoteles Disney tienen piletas fantásticamente ambientadas, en especial los moderados y deluxe. Encontrarán también divertidos “playwaters” para los más chiquitos.
Los de Universal también se destacan y algunos hoteles de Orlando hacen gala de su complejo acuático.
Si no hace frío úselas y aprovechen sus puntos fuertes: chorros de agua, estatuas divertidas, toboganes, barcos piratas o tubos deslizantes.
Los relaja y los distiende.
Evitar Atracciones Potencialmente Atemorizantes
Verán en esta misma sección referencias a atracciones que pueden atemorizar a los más chicos.
Adicionalmente pueden repasar todas y cada una de las atracciones existentes en los parques en sus secciones específicas.
Es fundamental hacer una lista de atracciones que supongan que los chicos pueden sufrir por miedo más que disfrutar. Una lista de lo que no experimentarán.
Ante la duda, agréguenla a la lista, es preferible perderse de algo que provocar un efecto de miedo que predisponga mal de allí en adelante al niño para vivir cualquier otra experiencia.
Usen el Rider Switch Pass (ver abajo), deberán dividir el grupo pero quienes ingresen primero pueden terminar de definir si el chico está listo para disfrutar allí o es mejor para él saltear esa atracción.
Es importante entender que una gran mayoría de atracciones a lo largo y ancho de los parques temáticos son aptas para todas las edades y siempre tener a mano un listado de imperdibles que refleje los gustos de los chicos. Revisen más abajo cuáles son las atracciones que habitualmente más disfrutan.
Agua Siempre Lista
De ser posible, compren al inicio de su estadía al menos un pack de 24 botellas de agua mineral por un pequeño puñado de dólares en Wal Mart y tengan siempre una o dos botellas encima para resolver cualquier queja de sed que el niño intente esbozar.
El costo será mínimo y el beneficio enorme.
Otra opción es pedir agua en los restaurantes de los parques, se las darán sin problemas.
Si el niño es muy bebé, ofrézcale regularmente líquido para estar seguros que siempre se mantiene hidratado.