
Este será el primero de una serie de artículos que intentaré escribir en nuestro blog y el diario mágico con una mirada de Mamá para aportarles opiniones y nuevos datos a todas las familias con chicos pequeñitos que están planeando su viaje a Disney.
De a poco intentaré ir completando en nuestra guía online la pestaña “Orlando con Bebés y Chiquitos”, en muchos casos con secciones fijas que deriven de estos mismos artículos.
Para esta entrada inicial me pareció buena idea analizar el tema de las atracciones intensas o potencialmente atemorizantes para los chicos chiquitos en un enfoque que permita evitar frustraciones y contratiempos.
Una de las preocupaciones principales de las mamás y los papás cuando organizan su viaje a Disney World y Orlando es que sus hijitos puedan asustarse demasiado con alguna atracción de los parques.
No es una preocupación irrelevante: en muchas ocasiones una mala decisión puede, literalmente, afectar de manera importante el resto del viaje.
Una experiencia personal
Jamás me voy a olvidar el primer día del primer viaje con mis hijas a Disney World, ellas tenían apenas 3 años la mayor y 9 meses la más pequeña, habíamos elegido Animal Kingdom para visitar y antes de media mañana nos dispusimos a disfrutar “Its Tough to be a Bug” el show 3D que, inspirado en la película de Pixar “Bichos”, se presenta continuamente en el teatro ubicado bajo el Árbol de la Vida, ícono del parque.
Contentos nos pusimos los anteojos 3D dispuestos a empezar a vivir la magia: de repente las puertas se cerraron, la luz se fue por completo y Juana (la mayor) apretó fuerte mi mano con susto.
Por suerte inmediatamente apareció Flickr, el protagonista «bueno» y Juana tuvo su instante de relajación, pero poco después el malvado Saltamontes Hopper, se apropió del escenario «amenazando» a la audiencia, liberando humo, lanzando líquidos y una innumerable cantidad de bichos revoloteando al lado de nuestros rostros por el efecto 3D.
Imaginarán la reacción: Juana ya lloraba, pedía a gritos retirarse del teatro, la sala estaba oscura y tuve que levantarme con ella en brazos y salir raudamente cuando aún no habían pasado 3 minutos de show.
Lola (9 meses) vio la función completa con su papá, aprovechando que -siendo tan chiquita- todavía no racionalizaba demasiado el «miedo».
No me malinterpreten: “Its Tough to be a Bug” es uno de las mejores atracciones de Animal Kingdom, no llega ni siquiera a hacerles cosquillas a un adulto o a un adolescente, pero –como viví en experiencia propia- es demasiado intensa para chicos pequeños.
Volviendo a la anécdota de nuestro primer viaje, no terminaron allí las repercusiones: Juana inmediatamente incorporó la desconfianza y el temor como mecanismo de defensa cada vez que le proponíamos conocer una nueva atracción o show: debimos extremar todos los esfuerzos para explicarle que aquella experiencia atemorizante inicial era una excepción y no la regla. Varias veces durante el viaje reflexionábamos: «si no hubiéramos entrado ese primer día…».
Sin dudas incidió en el resto de las vacaciones, no obstante pudimos superar el inconveniente y fue un viaje inolvidable.
No es para asustarse, ni mucho menos. Si repasan la sección “Viajar con Chiquititos” en Viajeromagico.com tomamos una posición bastante arriesgada y nos jugamos por recomendar que desde el primer año de vida de su hijo una familia puede disfrutar perfectamente de sus vacaciones en Disney World y Orlando.
¿Cómo compatibilizamos esta sugerencia con la anécdota que contamos más arriba?
Bueno, como primera aclaración, este tipo de atracciones son minoría, especialmente en Disney World (Universal invierte un poco esta regla pero también brinda opciones suficientes).
Si siguen leyendo los consejos de aquella sección verá que entre muchas otras sugerencias una de las cuestiones a tener en cuenta es “Evitar atracciones potencialmente atemorizantes” e incluso encontrarán un listado de atracciones que tienen esa característica. El listado es tentativo y cada chico es diferente. El objetivo de este artículo es aportar un cuadro más completo que refleje la mayor cantidad de datos útiles sobre cada una de las atracciones con estas características para que mamá y papá puedan determinar el costo/beneficio de elegir experimentarla con sus hijos pequeños.
Debe quedar claro que aún el más asustadizo de los chicos, evitando directamente el total de las atracciones potencialmente atemorizantes, podrá disfrutar con su familia sin problemas de unas vacaciones inolvidable con el resto de las actividades de los parques.
Herramientas
Más abajo verán dos cuadros, uno correspondiente a atracciones de los parques de Disney World y otro correspondiente a atracciones de los parques Universal.
Sobre cada atracción, en el cuadro encontrarán la siguiente información: a qué parque pertenece, si tiene o no escenas o momentos de total oscuridad, si tiene o no escenas o momentos que puedan causar miedo, si tiene o no movimientos bruscos.
Otra columna especifica si existe o no limitación de altura, elemento que aporta una condición objetiva que debe cumplirse para poder experimentar la atracción.
La penúltima columna de esos cuadros se ocupa de la intensidad y viene a ser un promedio subjetivo de la atracción en todas sus características.
Finalmente, la columna «Evite» es la que permite descartar directamente algunas atracciones y analizar con precaución algunas otras.
Si hacemos una clasificación imaginaria de los chicos los podríamos devidir de esta manera:
Ubiquen a sus hijos en el cuadro anterior según columna y fila y tomen nota de “el color” que le corresponde a cada uno.
Determinado el color para cada uno de los chicos, compárelo en cada atracción con el que se muestra en la columna «Evite»: si es más intenso que el que corresponde a su hijo (de menos a más intenso: amarillo, naranja, rojo), evite esa atracción y retírela del recorrido.
Es decir, los que están en un cuadrante amarillo, deben descartar todas las atracciones con rojo o naranja. Los que están en un cuadrante naranja, deben evitar las atracciones de color rojo.
Si la atracción tiene el mismo color que el de su hijo, tiene que evaluar un poco más: vea la crítica completa de esa atracción particular nuestra sección «Los Parques» de Viajeromagico.com, piense si vale la pena tomar el riesgo, charle con el chico para explicarle de qué se trata y preguntarle si se anima a intentarlo, etc.. Luego de ese «trabajito» decida si incorporan o no la atracción al itinerario.
Los que están en rojo no descartan a priori ninguna atracción y tienen que analizar todas las de ese color, pudiendo entrar sin problemas a las de colores menos intensos.
Verán que unas pocas atracciones tienen el color verde: esto quiere decir que no traen problemas, sin embargo están listadas para consignar que tienen momentos de oscuridad, miedo o movimiento.

Para agrandar, hagan click sobre el cuadro.
Como ven, Magic Kingdom tiene varias atracciones en el cuadro, sin embargo sólo 2 son rojas. Haunted Mansion y Pirates of the Caribbean merecen una aclaración: ambas son mucho menos atemorizantes de lo que uno pudiera suponer. Sí: hay fantasmas y piratas pero enfocados casi exclusivamente desde la comedia y prácticamente nada desde el terror. Igualmente las colocamos con intensidad media por la temática que abordan. Ante la duda, pruebe.
Para agrandar, hagan click sobre el cuadro.
Claramente los parques Universal son menos amigables para los pequeñitos. Tienen sus zonas específicas para ellos (Woody Woodpecker Kid Zone en Universal Studios y Seuss Landing en IOA) pero el resto del parque está inundado de atracciones superintensas, con limitaciones de altura y pensadas para adolescentes y adultos jóvenes.
Sin embargo, hay muchas otras que se pueden considerar, especialmente si los chicos no están en los cuadrantes amarillos de la clasificación anteiror.
Conclusiones
Ir con chicos chiquitos amerita este tipo de planificación adicional pero en modo alguno implica que nos debemos perder si o si las atracciones intensas. Mamá puede esperar en una fila para autógrafos y fotos con un personaje mientras papá disfruta de la Torre del Terror y luego será papá quien pasee en Dumbo mientras mamá aprovecha Space Mountain.
Finalmente el Baby Swap es una herramienta adicional que puede sernos de mucha ayuda, y consiste en que uno de los papis permanezca con el niño en la zona de espera de la atracción mientras el otro la disfruta y luego intercambien lugares sin tener que esperar nuevamente en la fila. Esto está disponible en las atracciones más populares.
Espero que les haya gustado mi primer artículo y no dejen de comentar y proponer temas de mamá viajera para que tratemos.








