Casi todos conocemos la frase de Disney “Todo empezó con un ratón”, sin embargo lo cierto es que todo empezó con la pasión que creó a ese ratón. La pasión y el sueño del propio Walt.
Esta web nació y creció hasta lo que es hoy (lo que sea que eso quiera decir) como una guía online para viajeros a Disney World y Orlando, y probablemente muchos de esos viajeros encuentren poco o ningún interés en este artículo, pero algo es evidente: ninguna descripción de atracciones, ninguna recomendación de comidas con personajes, el análisis de las esperas, las sugerencias sobre los tickets o los mejores días de visita al mundo mágico podrían siquiera existir si Disney no hubiera concretado su sueño.
La vida de Walt Disney fue apasionante y es en Hollywood Studios donde podemos acercarnos un poco a ella a través de la exhibición “One Mans Dream”.
Aunque se parezca más a un museo que a una montaña rusa, lo que puede provocar prejuicios infundados, cada paso es disfrutable, desde el escritorio de su oficina hasta la recreación del set de TV en el cual presentó su “Proyecto Florida”.
Hoy existen rumores persistentes de cierre en el futuro cercano por la transformación que afectará el parque en los próximos años: crucemos dedos porque se trate de un traslado a otra zona del parque y no de una retirada definitiva.
Ese sueño de Walt atraviesa los parques de Orlando aún cuando su huella se vea algo lejana a veces.
La travesía que construyó con su vida, cada paso, se vuelve fascinante. Más conozco y más quiero conocer: buscar libros, conseguir viejos documentales, ver películas (aún las no tan buenas como la que en este momento tiene disponible Netflix: “Walt before Mickey”) y, claro, divagar con búsquedas en la red que entregan siempre una nueva sorpresa.
Demasiadas son las posibilidades de que esta serie de “Crónicas de Walt” comience y termine en este post (no sería la primera vez), sin embargo y como siempre, lo mas importante es encender motores, así que aquí va nuestro primer post: «El día en que Walt se vistió de Gaucho, tomó mate amargo y comió una tira de asado argentino”.
Es 1941 y aún siendo joven, Disney ya era considerado una especie de rock star de la época tras los éxitos de: “Blancanieves y Los siete enanitos”, “Dumbo” y el inminente estreno de “Fantasía” que generaba enorme expectativa.
Con esa popularidad y con tan solo 39 años se subió a un avión que, con rumbo sur, recorrería distintos países de América tales como Brasil, Perú y Argentina.
La comitiva se integraba con dieciocho colaboradores más, entre dibujantes, músicos y guionistas.
El tour fue impulsado por el propio departamento de estado estadounidense, en un intento por promover su política de “buen vecino” con los países del sur del continente.
El objetivo principal: encontrar material fresco y estímulos creativos para generar nuevas producciones de inspiración latinoamericana y así fortalecer los lazos culturales y de amistad con esta región del mundo.
Durante diez semanas, Walt y su grupo de creativos, recorrieron el continente a la caza de paisajes, personajes, colores, sonidos, pero sobre todo costumbres.
Sus artistas trabajaron a todo ritmo en las habitaciones de una estancia de la provincia de Buenos Aires que habían convertido en su estudio, allí dibujaban, escribían y llenaban partituras.
También recibían a otros artistas argentinos, como los dibujantes Molina Campos o Ramón Columba.
El resto del día merodeaban los campos en busca de detalles, eran como una gran esponja creativa que absorbía cuanto podía de estos paisajes, su cultura, sus habitantes y sus animales.
En el documental South of the Border (1942) el propio Disney afirma: “La visita tuvo como resultado una mejor comprensión del arte, la música, el folclore y el humor de nuestros amigos latinoamericanos y en rico material y fuente de inspiración para futuras historias animadas”.
Durante todo el viaje por Latinoamérica, Walt supo sorprender a sus anfitriones o invitados con actitudes propias de un hombre simple y de hábitos humildes, aunque claro, su genialidad y pasión eran difíciles de ocultar.
En cada encuentro mostraba un genuino interés y entusiasmo que despertaba admiración y sonrisas; supo vestirse de gaucho, bailar chacareras, tomar largos mates amargos, montar a caballo y hasta fue filmado comiendo asado con las manos.
Tan solo un año mas tarde, en 1942, sus estudios, Walt Disney Pictures, estrenarían el exitoso film “Saludos Amigos”, (nominado a los Oscar en tres rubros).
Además de Donald visitando el Lago Titicaca, “Saludos Amigos” mostraba otros personajes relacionados con Latinoamérica: Pedro el avioncito, un pequeño avión que levanta vuelo desde la provincia de Mendoza, Argentina, para enfrentar al Aconcagua en un intento por llegar a Chile; José Carioca, un loro brasilero fumador que traba amistad con Donald; y también un Goofy vestido de gaucho, que toma mate disfruta de una parrillada argentina y remata con un “Macanudo!” luego de probar lo que parece ser un jugoso corte de carne asada.
Esa película es antecedente inmediato de “Los Tres Caballeros” (1944), otro film de contacto directo con Latinoamérica y que inspira el paseo en bote “Gran Fiesta Tour”, que puede tomarse en el pabellón mexicano del World Showcase, Epcot.
El documental Walt & el Grupo (2008) muestra este viaje en toda su profundidad. Si pueden conseguirlo, se lo recomiendo intensamente.
Su director, Ted Thomas, explica el impacto creativo que tuvo en Walt y sus consecuencias positivas en la continuidad del negocio: “El viaje a los países latinoamericanos y las películas que se hicieron a raíz de éste salvaron los estudios Disney. La Segunda Guerra Mundial, los problemas económicos y los enfrentamientos por cuestiones laborales entre artistas, todo combinado, podían haber forzado a Disney a cerrar. La experiencia latina le revivió artísticamente. Muchas de las amistades que surgieron en este viaje duraron para el resto de su vida”.
Nada de todo lo anterior sería lo suficientemente interesante para justificar esta licencia si efectivamente no pudiéramos ver a Walt tomando mate, comiendo el asado con las manos o vestido de gaucho.
Los amigos de “No me cuentes el final” nos regalan parte de esos momentos en este clip:
Prometo volver a los Tableros Mágicos de Multitudes pronto.
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